Tras una misa en la Iglesia de Ugao-Miraballes, los asistentes recordarán a Laura Orue con una ofrenda floral en el monolito que fue levantado junto al pinar de esta localidad donde el 5 de septiembre de 1999 fue hallado el cuerpo de vida de la joven. Cada año, los allegados a la víctima tributan un homenaje a la joven con la intención de que el crimen no caiga en el olvido y de instar a la Policía a que continúe la investigación e identifique a sus asesinos.
En declaraciones a EFE, Susana Azkueta, una de las organizadoras, ha lamentado hoy que la familia lleve "años sin noticias" sobre el curso de la investigación y ha pedido que la misma sea reactivada.
La noche del 29 de agosto de 1999, en la que desapareció, Laura Orue salió de su casa para dirigirse a las fiestas del municipio cercano de Laudio, en el que había quedado con unas amigas, aunque nunca llegó a reunirse con ellas.