Según han informado hoy fuentes de este Museo, durante el día de ayer se facilitaron 3.058 entradas gratuitas a otras tantas personas que, desde las 10 de la mañana a ocho de la tarde, se acercaron al edificio del Parque de Doña Casilda a contemplar las obras expuestas para la ocasión en las distintas salas del inmueble construido en 1945. Los responsables de la pinacoteca bilbaína habían dispuesto, para conmemorar tan relevante efeméride, lo mejor de la colección propia del Museo que cuenta con más de 7.000 piezas recibidas, en su gran mayoría de legados y depósitos familiares de las acaudalas familias de la burguesía bilbaína del pasado siglo XX, y que abarcan toda clase de géneros artísticos desde el siglo XII hasta nuestros días.
Entre las "joyas" del Museo que ayer pudieron contemplar los visitantes figuraban, en la sección dedicada a los clásicos, varias tallas y retablos románicos de arte religioso y obras maestras de pintores como Vredeman de Bries, De Vos, Moro, Sánchez Coello, El Greco, Gentileschi, Ribera, Zurbarán, Van Dyck, Murillo, Goya, Villaamil, Ribot, Zamacois, Madrazo, Cassatt, Sorolla, Guiard, Regoyos, Romero de Torres, Zuloaga, Gutiérrez Solana o Vázquez Díaz.
En las salas destinadas a acoger el arte más reciente estaban expuestas obras de autores tan reconocidos como Juan Gris, Lipchitz, Delaunay, González, Gargallo, Bacon, Palazuelo, Oteiza, Chillida, Caro, Millares, Tàpies, Saura, Lüpertz, Kitaj, Blake, Arroyo, y Barceló, entre otros.
De las exposiciones temporales programadas por el Museo en el año en que celebra su centenario sólo permanecía abierta la dedicada a los dibujos realizados por el genial pintor malagueño Pablo Picasso, en su faceta de ilustrador.
El resto de las muestras temporales habían sido clausuradas o están a la espera de su inauguración, como la que la semana próxima se abrirá, dedicada a los cuadros pintados por Sorolla para la Hispanic Society of América.
Los visitantes de ayer se suman a los más de 1.200 invitados que el pasado viernes asistieron a la recepción que el actual Patronato del Museo, formado por representantes del Gobierno vasco, la Diputación de Bizkaia, el Ayuntamiento de Bilbao y empresas como Iberdrola, el BBVA, el Metro de Bilbao, el Corte Inglés, EITB y DEIA, ofreció a los Amigos del Museo bilbaíno.