Lazkano, nacido en Bergara en 1960 pero que tiene su estudio de trabajo en el municipio de Gautegiz-Arteaga, enclavado en dicha comarca, ha afirmado que "estoy absolutamente a favor de la idea de instalar un segundo Guggenheim en Sukarrieta". Jesús Mari Lazkano, quien en la actualidad es uno de los máximos exponentes de la pintura realista desarrollada en Euskadi, ha considerado que el hecho de que la zona donde se plantea ubicar este segundo museo sea un enclave natural protegido no sólo no va a ser ningún obstáculo para que el proyecto sea un éxito, sino, al contrario, va a contribuir a ello.
"El hecho de que el museo se instale aquí -ha razonado-, lo que va a hacer es que la zona, de alguna forma, va a obligar a que el Museo se abra a otro tipo de iniciativas y actividades que no sean las meramente expositivas, un espacio donde sólo se cuelgan obras de arte".
La ubicación en la Reserva de la Biosfera lo que va a permitir al Museo, a juicio de Lazkano, es "realizar un tipo de acción más dedicada a mostrar el trabajo de artistas o trabajos vinculados con el propio hecho de que el Museo esté en Urdaibai o que presenten trabajos nacidos de una experiencia concreta en Urdaibai".
"Es decir; no es que viene el Guggenheim y regenera Urdaibai sino que el propio Urdaibai va a obligar y a colaborar con que el museo se abra a otras formas expositivas, de trabajar y de relacionarse con los posibles espectadores", ha concretado.
Otro beneficio que va a tener para la zona la instalación de una segunda pinacoteca de la marca Guggenheim en esta comarca vizcaína es, para Lazkano, que "va a exigir también un grado de atención máxima hacia el hecho de la situación de la Reserva, sobre la necesidad de recuperar la memoria del terreno, del lugar, la idea del paisaje y valorar de otra manera, incluso, elementos patrimoniales que ya están presentes aquí pero que, a rebufo de la presencia del Museo, puedan salir a la luz".
Descartó la posibilidad de que limitar la actividad del futuro museo a explorar la relación entre el Arte y la Naturaleza, como parece que es la idea que maneja actualmente la Diputación vizcaína, vaya a supone un freno para el desarrollo de la actividad del mismo.
"Yo creo que pensar eso es tener una visión demasiado limitada de lo que supone la relación entre el Arte y la Naturaleza; igual manejamos esquemas antiguos sobre la idea de que llega un pintor y pinta el paisaje que ve. Y no es sólo eso".
Opinó también que el hecho de que el futuro Guggenheim de Urdabai esté cerca del Guggenheim Bilbao va a ser bueno porque "si estuviesen demasiado lejos, quizás uno no aprovechaba la fuerza del otro".
Reconoció que "evidentemente, el polo potente, la fuerza de atracción va a ser el Museo de Bilbao" y que "no todo el mundo que vea el de Bilbao va a venir al de Urdaibai, intuyo yo, porque las exposiciones y trabajos que se puedan presentar aquí no van a ser, digamos, de corte generalista".
"Entonces, sólo una parte de los que vayan a Bilbao, acabarán llegando a Urdaibai y, en la medida en que el tipo de público va a ser más un goteo que una avalancha, yo creo que la zona podrá perfectamente absorber este movimiento".
"El hecho de que sólo esté a 40 kilómetros de Bilbao -ha opinado-, es bueno; no es un hándicap, sino al contrario, es una oportunidad y, además, de hecho, Urdaibai, durante los fines de semana de buen tiempo, acoge miles y miles de coches y nadie ha dicho nada".
"¡Ójala el museo fuera capaz de atraer tanta gente como el sol y la playa! -suspiró-; pero no va a ser así y tampoco es necesario que sea así", ha señalado por último.