Azkarraga ha salido hoy al paso de las críticas vertidas contra su Departamento por algunos sindicatos y partidos tras los seis accidentes laborales mortales de las últimas semanas, que ha calificado de "negras". Para analizar esta situación y las posibles medidas adicionales para paliarla, ha anunciado que la próxima semana se reunirá con los sindicatos.
El consejero ha denunciado que "asistimos a una ceremonia de la confusión sobre un tema complejo, que no debe usarse como arma arrojadiza".
Por ello, ha aportado datos sobre siniestralidad laboral en lo que va de año. Según ha apuntado, en este periodo 24 empleados han muerto en el trabajo, un 22 por ciento menos que en los mismos meses del pasado año. Las muertes no traumáticos (ocasionadas por el estrés o por los hábitos de vida) han sido 13, un 24 por ciento menos que en el 2007.
En total, los siniestros han disminuido en el País Vasco un 11,3 por ciento, frente a la reducción del 2,9 por ciento en el total del Estado.
En cuanto a las sanciones a las empresas por incumplir la normativa de salud laboral, en los seis últimos meses la Inspección de Trabajo ha abierto 515 actas de infracción, con 2,3 millones de euros en multas.
Para el consejero, la cifras de mortalidad en el trabajo "deberían servir de reflexión" para los sindicatos y partidos que "se empeñan en cuestionar la actuación del Gobierno Vasco, con competencias limitadas", a los que ha reprochado que tengan "una actitud complaciente con quien tiene las competencias y se niega a transferirlas".
Ha recordado que la competencia de la Inspección de Trabajo corresponde al Ministerio y no al Ejecutivo de Gasteiz, y ha denunciado que en el País Vasco sólo hay cincuenta inspectores de trabajo, mientras que para su Departamento son necesarios cien.
Para Azkarraga, el problema no es que haya "falta de eficacia en la inspección de trabajo", sino que "no hay recursos humanos suficientes", por lo que ha dicho que "si los recursos humanos fueran los necesarios su trabajo aumentaría en eficacia y en calidad".
El consejero ha vuelto a reclamar la transferencia de la competencia en la Inspección de Trabajo y ha pedido que, hasta que ésta no se haga efectiva, se incremente la plantilla de inspectores.
Además, ha denunciado el "silencio del PSE-EE" ante la negativa del Gobierno español a realizar esta transferencia, y ha rechazado la política "cicatera y unidimensional" del Ejecutivo socialista en esta materia.