En relación con la casa de Ezcaray registrada anoche, los investigadores sospechan que esa vivienda y el garaje correspondiente pudieron servir para ocultar vehículos y para preparar artefactos explosivos. Hasta ayer se había conocido que los presuntos etarras habían estado en la localidad riojana aprovechando que los padres de una detenida, Maialen Zuazo, disponían de una vivienda de su propiedad, vivienda que había sido ya registrada por los efectivos policiales.
Las pesquisas realizadas en el día de ayer condujeron a localizar otra vivienda que había estado alquilada por un presunto colaborador del "comando Bizkaia" y que había servido a los miembros de esta célula para pasar algún tiempo en la localidad riojana. El piso tiene actualmente otros inquilinos que no tienen ninguna vinculación ni con ETA ni con los detenidos.
Los efectivos policiales acudieron anoche a la casa para realizar una inspección con mandato judicial y tratar de determinar, entre otras cuestiones, si en la vivienda o el garaje se habían manipulado explosivos. En el registro estuvo presente uno de los arrestados, supuestamente quien se habían encargado del alquiler.
La localización de esta segunda vivienda refuerza la intensidad de la presencia de la célula etarra en La Rioja, donde, además de los dos pisos, se han encontrado dos zulos, uno con un subfusil y otro con 125 kilos de explosivo. Los dos escondites se encontraban en localidades cercanas a Ezcaray.
En esta localidad de descanso, muy frecuentada por vascos que tienen en ella su segunda residencia, los presuntos etarras trataron de localizar al juez Fernando Grande-Marlaska que tiene también una casa en Ezcaray, pero no llegaron a verlo. La dirección de ETA había ordenado al "comando Bizkaia" que preparara un atentado contra el magistrado de la Audiencia Nacional.