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Anguita y Arzalluz, ayer antes de iniciar la conferencia. |
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La comunión del rojo y el separatista
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Anguita y Arzalluz compartieron cartel ayer en una conferencia en la que ambos, políticos de raza en peligro de extinción, encandilaron a los presentes.
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UNO rojo, con prosa mesiánica y aspecto de califa rudo. El otro separatista, con verbo de misionero y porte recio y adusto. Uno regresa, como buen "combatiente político", a la primera fila de la política. El otro, animal político por los cuatro costados, dice encontrarse en el "desguace" de la política, aunque con el motor en perfecto estado. Uno, Julio Anguita, ex coordinador general de IU y convencido militante comunista. El otro, Xabier Arzalluz, ex presidente del EBB del PNV y abertzale hasta la médula. Tanto el uno como el otro mostraron sus buenos oficios como oradores, vehementes pero seductores, y atrajeron con sus palabras y sus reflexiones a un numeroso y entregado público.
Los dos compartieron mesa ayer en un conocido hotel bilbaino con motivo de la conferencia organizado por el Foro de la Izquierda -de Ezker Batua- que bajo el título La revolución en la vida cotidiana ofreció Anguita. Arzalluz ejerció de maestro de ceremonias e hizo la presentación del político malagueño. Tras confesar que se profesan una "estima mutua", el que fuera burukide jeltzale hizo hincapié en lo que les une frente a las obvias diferencias ideológicas. Primero se fue hasta los tiempos de Franco en los que se acuñó la acusación de rojos-separatistas. "Nos une la impronta que nos puso Franco: rojos-separatistas. El era el rojo y yo el separatista", señaló, para a renglón seguido añadir que el artículo 8º de la Constitución también les une ya que "cuando habla de la unidad de España está pensado para ir contra nosotros, y cuando habla del orden constitucional, está pensado contra vosotros".
Tras estos prolegómenos que arrancaron los aplausos de los oyentes, tomó la palabra el ex alcalde de Córdoba, quien durante más de una hora esbozó los principios y la praxis política que deben guiar a la acción revolucionaria en el día a día en pleno siglo XXI. Como buen maestro y licenciado en Historia salpicó sus análisis políticos con retazos históricos y experiencias de su amplia y agitada trayectoria política. Su cultivada retórica revolucionaria -"El hambre no genera rebeldía, el hambre genera sumisión"- , con apelaciones continuas a la utopía como motor indispensable para transformar la sociedad, estuvo aliñada con un extenso catálogo de personajes históricos entre los que no faltaron los padres del comunismo Marx y Engels..., pero también Socrates o Keynes.
Durante su alocución, Anguita también hizo un hueco a cuestiones más del día a día de la política española y vasca. Reiteró su convicción de que el derecho de autodeterminación "es un principio elemental irrenunciable" e incluso llegó a comprometerse en seguir "peleando para que el Pueblo Vasco pueda ejercer al fin su derecho a decidir". Llegó a cuestionarse retóricamente cómo se puede formar un país contra la voluntad de sus ciudadanos y negó que la nación española sea "necesariamente un producto del devenir de la historia".
Fiel a su célebre Programa, programa, programa, Anguita señaló que Ezker Batua debe pactar "hasta con el demonio si hay un programa de por medio". En este sentido, instó a los críticos a que digan "qué proyectos tienen" en lugar de hacer oposición ideológica.
Anguita dijo que EB ha de pactar "hasta con el demonio si hay un programa" y defendió el derecho a decidir |
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