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Teresa Ahedo en una imagen con sus nietos. Foto: deia |
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Teresa Ahedo denuncia con sus pinturas la violencia de género
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La artista expone en la galería juan manuel lumbreras 'parpadear', tras tres años de trabajo.
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María R. Aranguren
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bilbao. Teresa Ahedo vuelve a pintar mujeres. Mujeres que bajan de sus tacones, se desvisten y se muestran tal cual son. Hoy se inaugura, en la galería de arte Juan Manuel Lumbreras, una nueva exposición de esta artista, formada por treinta obras y un gran mural (5 x 2,50 metros). En esta ocasión, predomina la denuncia social. "Quiero aportar mi pequeño granito de arena en la lucha contra el maltrato", explica esta mujer de 67 años, que afirma haber pintado estas obras "en plena madurez" creativa.
La exposición se titula Parpadear. Parpadear de asombro ante las barbaridades que sacuden la conciencia de Ahedo. "Mis obras no se refieren exclusivamente al maltrato físico, que es horrible, sino también a todas esas pequeñas formas de desprecio, como puede ser un chiste poco acertado sobre la femineidad", comenta.
La técnica empleada es el óleo y el carboncillo, que han centrado estos trabajos que Ahedo comenzó en 2005. Fue ese año cuando surgió la idea de crear el gran mural que abre la exposición. Ahedo conoció a una mujer embarazada "que había sufrido mucho" y que quiso colaborar con su obra. "Conecté muy bien con ella y, cuando le conté la idea, quiso hacer de modelo. En el mural, su figura aparece en actitud de miedo, retirándose hacia atrás", cuenta.
Una frase de esta obra reza: Todo grito de dolor será castigado en justicia... y perdonado en amor. "Pero primero, castigado, que es lo que no ocurre", añade la pintora. La frase refleja un deseo de "unión de todas las mujeres" frente a aquello que las acosa. Ahedo empuña el pincel porque la mujer ha sido tradicionalmente retratada por el hombre y ella siente que todavía hay mucho que aportar. "He tenido la gran oportunidad de haber luchado mucho y de haber considerado que el tema de la mujer lo teníamos que tratar nosotras", explica. "Como muchos, he sido educada en valores muy tradicionales, por eso considero que tengo mucho valor, porque yo he desnudado a las mujeres y les he puesto grandes pechos y grandes vientres, las he mostrado sin complejos, como son", comenta.
Y así aparecen. Fuertes, plácidas. y unidas. En ocasiones, llenas de amargura. "La amargura está expresada en varios de los cuadros, porque es la falta de amor. Una persona puede sentirse así cuando no está llena, tiene miedo o sufre un maltrato. La amargura es una malformación del espíritu de tal calibre, que en ella sólo hay odio y resentimiento", expresa.
La mujer son el centro de sus cuadros y el centro de la vida. "Incluso esas personas que las maltratan han nacido de una mujer", recuerda. Y añade: "Nos escandalizamos cuando vemos a musulmanas con el velo, pero aquí estamos sometidas a otras cosas, tenemos todavía mucho trabajo que hacer". |
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